MARINA DE LA CUEVA
SÚPLICA DEL ARBOL
¡Hachero! ¡Detén tu arma!
Esa, afilada, torva herramienta,
Fría y sin entrañas.
Mira mi tronco fuerte, rozagante;
Bellas flores pintan mi alegría
Y mis frutos maduran
En retoños de esperanza.
¡Hachero!, si tú me cortas,
¿A quién cantará el poeta?
¿Cómo perfumarán sus sueños
las doncellas?
¿Dónde pernoctará el peregrino?
¿Cuántos a mi sombra
aliviarán su cansancio?
¿Quién sanará los pulmones enfermos?
¡No me hieras! ¡Detén tu hacha!
Soy vida para esta tierra que agoniza,
Por la contaminación de sus comarcas
Y de ríos, otrora puros y transparentes.
Soy oxígeno. Soy lluvia y alimento.
Soy brisa, sonido y esperanza.
Mira mis hojas en mil tonalidades
De la vida
Y mi fronda que te da abrigo.
¡Soy árbol que te da vida!
¡Hachero! Por favor ¡No me mates!
Etiquetas:
Compartir
-
▶ Responde a esto