
No fue en la noche,
Pero de golpe me atrapó la oscuridad.
Allí no existió refugio...
Antes pedí a quien conversaba
¡que se sentara! pues no lo escuchaba!
no lo sentía cerca como para leer su mirada!
Detrás de su espalda ignorando a sus estrofas,
¡Solo veía como invadía la Sombra!...
Allí, la siesta se convirtió en tinieblas.
Yo!...Lacerada a la hoguera...
Me alcanzó la plaga, ya nada me enteraba.
Víboras y leones me desgarraron.
Dragones quemaron mi costado.
Torpe mi corazón destrozado!
Carne, músculos sangrando.
Me apoderó ¡lo enviado!, lo extraño.
Exterminada casi sin aire...
Sentí caer aceite hirviente penetrando
en mis cánulas desleídas ...
Y en la agonía de flaqueza sin pupilas,
escupía baba de maldades rojas oscurecidas.
Allí ...Llamó una voz sacudiéndome la vista.
¡Salvándome de la infamia! Orándome a ¡que caiga!
Lacerada regresé de nuevo
para ¡alabanzas! a la voz que ¡Nos salva!...
Por Mónica Lorenne 03/11/ 09
Gracias Susana.
Gracias Jesús.
IMAGEN: Obra artista Ismael Osram Alkaharim Medina Acevedo. (Dibujo)/ 07. México.
¡Necesitas ser un miembro de Mil y un Poemas para añadir comentarios!
Participa en esta red social