
Es bienhechor sorprender,
cuando ya poco subsiste…
Vivificando a los grises
a retornar las hogueras;
carbonizando las ligerezas
que alguna vez fueron piedras.
Sin llegar al fondo,
sino, ¿qué nos queda?
Solo un impacto ¡ya basta!
para maravillar lo improvisto.
Sin exilios, ni ministros.
Sin cheques en blanco.
Sin sabores refinados.
Sin escapatorias a este entusiasmo.
Es misericordioso sorprender.
En comunión prudencial,
a ese poco aire que subsiste.
Conexionando algo de lo salvo.
Sin derretimientos.
Sin monumentos.
Sin más agujeros.
Sin todo, lo que ultrajó.
Es sensible sorprender
Cuando lo infrecuente fue implícito,
en esos ojos extensivos
palpables a mi crepúsculo navío.
Sin océanos ¡que los he recorrido!
sin pétalos ¡que los he recogido!
Sin ansiedades ¡que las he esgrimido!
Sin memorias ¡que las he encadenado!
Es bueno sorprender…
por Mónica Lorenne Benítez
¡Necesitas ser un miembro de Mil y un Poemas para añadir comentarios!
Participa en esta red social